domingo, 17 de marzo de 2013

Comienzo del alzheimer


Los efectos que se producen por falta de nutrición (trofismo) en los terminales nerviosos del parasimpático sacro repercuten en un punto clave en la conexión que se produce entre el parasimpático sacro y el corredor de células nerviosas de la médula espinal. Este corredor de células conecta con el bulbo raquídeo, y de aquí se proyecta hasta la parte más alta del sistema nervioso central: el hipotálamo.

Esta es la descripción neuroanatómica, la patología neurofisiológica a de seguir así  “Todos los efectos que se producen en el encéfalo son originados en la central vegetativa por falta de corriente eléctrica; al faltar la electricidad cesan todas las actividades químicas”.

Los centros vegetativos del sistema nervioso central  se encuentran desde el diencéfalo a la extremidad inferior de la médula espinal. Los centros vegetativos del diencéfalo corresponden al tálamo y al hipotálamo. El centro hipotalámico es considerado como el más importante de todos los centros vegetativos. Y los centros vegetativos del tronco encefálico corresponden precisamente al parasimpático.

De esto se deduce la íntima relación neuroanatómica existente entre el parasimpático sacro y los centros vegetativos del sistema nervioso central. El sistema parasimpático se encuentra en los segmentos sacrales de S1 a S3. A partir de esta región es donde se inicia posiblemente la patología que conduce a la enfermedad de Alzheimer.

Como esta ausencia eléctrica llega al bulbo raquídeo  a través del corredor celular, esta parte del tronco cerebral  también pierde potencial eléctrico. De aquí que el nervio vago, que emerge precisamente del bulbo raquídeo ya empobrecido de electricidad, pierda la conexión eléctrica que normalmente le proporciona dicha parte del tronco cerebral. Y el nervio vago, al no poder recibir los potenciales eléctricos necesarios, sus efectos se hacen sentir por todas las regiones que inerva. Las disfunciones múltiples gastrointestinales que se producen son por no poder recibir la corriente eléctrica que normalmente recibían del nervio vago. Este nervio termina en la flexura del colon, dando lugar al cese de sus habituales contracciones


Desde el tronco cerebral, el corredor celular nervioso que conecta con la central vegetativa hasta su parte más alta (el hipotálamo), no puede tampoco proporcionarle la corriente eléctrica que le es imprescindible para poder ejercer las vitales funciones electrobioquímicas que son primordiales para nuestro organismo.

La hipófisis se conecta con el hipotálamo a través del tallo hipotalámico. El parasimpático sacro llega a estas dos importantes glándulas incretoras con un potencial eléctrico cada vez más débil. Como consecuencia de ello, la actividad electrobioquímica va desapareciendo lenta y progresivamente, hasta producirse inevitablemente la muerte.

La central vegetativa se relaciona con el córtex por intermedio del tálamo. Éste ya no puede proporcionarle al cerebro los normales potenciales eléctricos; las áreas motoras del cerebro pierden su habitual actividad electroquímica, y el hipocampo  deja también de ejercer su imprescindible actividad bioquímica. Del hipocampo salen fibras que dan lugar a un sistema conocido como fórnix, que se conecta con el hipocampo del otro hemisferio. Es un componente funcional muy importante del sistema límbico. En el hipocampo, al igual que en las áreas motoras del cerebro, se produce una fatal perturbación bioquímica al faltarles la necesaria aportación eléctrica.

Este es el recorrido eléctrico que se produce desde el parasimpático sacro hasta la central vegetativa, y por extensión a través del tálamo repercute también en todo el cerebro. Y, al faltar los potenciales eléctricos por las circunstancias neuroanatómicas y la patología neurofisiológica que se a descrito, es comprensible que se produzca tan terrible y temible mal. Por lo tanto, se puede concebir que el diencéfalo represente la central vegetativa relacionada con el córtex por intermedio del tálamo, con el tronco encefálico y los elementos neuroendocrinos.

En la enfermedad de Alzheimer tienen una vital importancia el sistema nervioso y el endocrino. Al faltar la electricidad a la hipófisis, su actividad queda paralizada, y por tanto dejan de actuar un gran número de hormonas.



García Férriz, P. Alzheimer. Etiopatogenia. Marzo 2012. [Consultado el 17 de marzo del 2013]. Disponible en: http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1542/1/Alzheimer.-Etiopatogenia-

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